El Gobierno atenúa agenda aperturista para cuidar el empleo durante la crisis
El cronista - 23/07/2018
 

«La -tormenta-, como definió Macri, hizo que el foco esté en preservar a las firmas y al empleo. El costo fiscal demora baja de aportes patronales para sectores sensibles».

 


Si bien la vocación del gobierno de Mauricio Macri desde que asumió ha sido abrir la economía y lograr que todos los sectores puedan competir con el mundo por mejoras de la productividad y no porque el Estado los protege, la crisis económica que atraviesa la Argentina, profundizada a partir de la turbulencia financiera y cambiaria, volvió necesario atenuar la agenda de apertura que venía impulsando la gestión y hacer foco en las necesidades que hoy tiene el sector productivo, especialmente las pequeñas y medianas empresas.


En ese escenario, y con la llegada de Dante Sica al Ministerio de Producción y Minería, el Gobierno comenzó a redefinir las prioridades de política, en un contexto en el que, además, los recursos son escasos en el marco del acuerdo de ajuste firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Diversas fuentes de la cartera productiva admitieron que si bien se mantiene el diagnóstico general de que la economía argentina debe ser más abierta, la coyuntura amerita tener más cuidado con los sectores sensibles y frenar momentáneamente el cronograma de medidas aperturistas.


Así, por ejemplo, quedó en stand by el plan de reducción de Licencias No Automáticas (LNA) que Producción tenía en carpeta, a la espera de que se reactive la economía según estiman los privados y el propio Gobierno, recién el año próximo.


A su vez, el equipo de Sica avanza con la definición de normas técnicas y actualización de valores criterio para fortalecer el cuidado de la industria nacional.


Si bien el dólar cerca de los $ 29 implica, de por sí, un freno a las importaciones, desde Producción aplicarán todas las medidas disponibles para reforzar esa protección y evitar impacto en el empleo, especialmente en sectores sensibles. No está previsto aplicar nuevas LNA (hoy ascienden a 1200), pero tampoco habrá una eliminación por el momento. Y eventualmente, "si se considerara que existe un riesgo de aumento de las importaciones de algún producto por algún motivo puntual, Sica no dudaría en aplicar una licencia", afirmaron fuentes de la cartera.


También están en carpeta otras medidas, como por ejemplo el decreto que les adelanta la reducción de aportes patronales a los sectores textil, indumentaria y calzado.


El texto está listo para salir, pero en el Gobierno están esperando el momento oportuno. Concretamente, el beneficio fija un mínimo no imponible de $ 12.000, por lo cual los empresarios sólo pagarían aportes por la diferencia entre ese valor y el sueldo.


La promesa a los empresarios era que la norma estaría vigente el 1º de julio de 2018, pero pasaron más de 20 días y todavía es una incógnita si saldrá finalmente.


La medida tiene un alto costo fiscal, que asciende a $ 2500 millones, y es justamente lo que explica el freno, en momentos de fuertes restricciones presupuestarias.


De todos modos, desde Producción aseguran que saldrá, pero que se están puliendo los detalles.


"Tenemos pocas fichas y hay que jugarlas en el mejor momento", dijo un funcionario al respecto.


Además del foco en proteger a estos sectores, Sica busca apuntalar la exportación, aprovechando el dólar competitivo. Con este objetivo, se está trabajando en varias medidas, pero el eje principal girará en torno a mayores facilidades crediticias.


Hoy existe prefinanciación de exportaciones, por ejemplo en el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), pero los fondos son escasos y la tasa de interés oscila entre 1,5% y 3,5% en dólares, según calificación crediticia.


El objetivo de Producción es avanzar, con el BICE y el Nación, con más créditos para exportación, focalizados en pymes, con tasas bajas, confirmaron allegados a Sica.


"Hay un diagnóstico general de que la economía argentina tiene que ser más abierta, pero lo que se apunta es que sea más balanceada, no sólo apertura para consumir, sino también para vender más", comentaron desde el Ministerio.


Y agregó la fuente: "Pero la obsesión por la exportación va a llevar tiempo; varias medidas van a apuntar hacia eso, pero mientras tanto tenés una economía que no genera los dólares que consume y que producto de los reacomodamientos en el nivel de gasto que hay que hacer, tampoco va a traccionar por el lado del empleo en el Estado. En ese contexto, la agenda de cuidado es fundamental", precisó.


El funcionario completó con que "eso no significa bajar las velas definitivamente, pero sí temporariamente". Según remarcó, "hay un reacomodamiento de prioridades que no están cambiando el significado del diagnóstico, pero sí lo están haciendo más pragmático".


Este cambio de prioridades no posterga, por ejemplo, la agenda de avanzar en el libre comercio Mercosur-Unión Europea, una bandera que defiende el gobierno nacional como parte de la estrategia de inserción inteligente al mundo.


En ese marco, Sica viajó a Bruselas la semana pasada junto con otros ministros para avanzar en las negociaciones, aunque por ahora el Gobierno ve lejos el acuerdo.


"Es muy difícil que la Argentina mejore su tasa de inversión, que mejore su competitividad y productividad, si no sigue avanzando en una agenda de apertura. Según el Banco Mundial, el ratio comercio internacional/ PBI es de 25%, lo que ubica al país entre las diez economías más cerradas del mundo", manifestó Marcelo Elizondo, de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).


Natalia Donato

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