Se acelera la transformación del agro chino
Clarin - 22/01/2018
 

« El objetivo es lograr un sistema productivo de nivel mundial, en el que participan grandes corporaciones agroalimentarias.».

 


El presidente Xi Jinping lanzó en la última semana de diciembre una “estrategia de revitalización del agro chino” con 3 objetivos temporalmente situados: el primero, en 2020, se propone establecer las bases institucionales y la orientación política definitiva del nuevo sistema productivo a escala nacional.


El segundo, en 2035, está destinado a integrar plenamente el desarrollo de la ciudad y del campo, cerrando definitivamente la brecha entre las regiones rurales y urbanas, y logrando una agricultura con niveles de productividad comparables a los más avanzados, con un aumento de los ingresos de los campesinos de 10 veces los niveles actuales.


Todo esto con el desarrollo de una infraestructura, servicios públicos y sistemas educativos de nivel global.


La premisa de esta segunda parte es que se completa la migración interna del campo a las ciudades de más de 300 millones de campesinos entre 2030 y 2035, con una población que para entonces sería urbana en más de 70%.


El tercer objetivo se lograría en 2050, con un sistema productivo agro industrial de nivel mundial, esencialmente constituido por grandes corporaciones agroalimentarias, y con niveles de productividad equiparables a los norteamericanos.


En el camino, el gobierno chino se propone eliminar en 2020 la pobreza extrema, esencialmente rural. Hoy restan 43,3 millones de pobres en la República Popular, y más de 60 millones de personas han abandonado esa condición en los últimos 5 años, incorporándose a los 700 millones de chinos que han sido extraídas de la pobreza extrema a partir de 1978.


Los ex-pobres se han incorporado al primer escalón de una clase media integrada por 300 millones de personas en 2017, que serían 400 millones en 2020, y más de 1.000 millones 10 años después.


La política de “revitalización del agro chino” resuelta por Xi Jinping muestra los siguientes rasgos en su núcleo: responde ante todo a una visión integrada, no dualista, de desarrollo rural y urbano, que otorga a los campesinos derechos sobre la tierra considerada como bien común, y que reciben sobre esos títulos una tasa de retorno anual inmediatamente monetizable, debido a que los pueden vender de inmediato y sin restricciones cuando se trasladan a las ciudades, usualmente a grandes corporaciones agroalimentarias, muchas de ellas de capital extranjero.


Este programa se experimenta este año en 300 condados; y fueron 129 los condados/laboratorios en 2017, y se apresta a abarcar a todo el país en 2020.


Las grandes corporaciones cubren ya más de 40% de la producción agroalimentaria del país, y un porcentaje mayor (entre un 70% y un 80%) en los sectores lácteos y de las carnes.


El proceso de “revitalización del agro chino” muestra ya algunos logros significativos. El año pasado se logró por primera vez desde 1978, con un aumento de la producción del 15%, una menor utilización de fertilizantes químicos, que no mostraron ningún incremento en el transcurso del año e incluso en la producción de frutas y hortalizas se ha obtenido una caída de estos insumos tóxicos de más de 20%.


La transformación del agro chino, el mayor del mundo, es uno de los grandes procesos históricos de nuestra época.

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